viernes, 10 de abril de 2020

Investigación sobre COVID 19 (abril 2020)



EPEIDEMIA, PANDEMIA Y CUARENTENA
Por Sebastián Daniel Orduz Orsini
DEFINICIÓN
1-Virus: en biología, un virus es un agente infeccioso microscópico acelular que solo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos. ​ Los virus están constituidos, básicamente, por material genético; al infectar una célula, estos genes "obligan" a la célula anfitriona a producir copias del virus.
2-Coronavirus: Los coronavirus son una familia de virus que se descubrió en la década de los 60 pero cuyo origen es todavía desconocido. Sus diferentes tipos provocan distintas enfermedades, desde un resfriado hasta un síndrome respiratorio grave (una forma grave de neumonía). El coronavirus debe su nombre al aspecto que presenta, ya que es muy parecido a una corona o un halo.
3-COVID-19: La COVID-19 es una enfermedad infecciosa causada por un nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha. El virus causa una enfermedad respiratoria como la gripe (influenza) con diversos síntomas (tos, fiebre, etc.) que, en casos graves, puede producir una neumonía. Para protegerse puede lavarse las manos regularmente y evitar tocarse la cara.
4-Epidemia: Epidemia (del griego epi, por sobre y demos, pueblo) es una descripción en la salud comunitaria que ocurre cuando una enfermedad afecta a un número de individuos superior al esperado en una población durante un tiempo determinado. 
5-Pandemia: Una pandemia es la afectación de una enfermedad infecciosa de los humanos a lo largo de un área geográficamente extensa. 
ESTADISTICAS al 07/07/2020
Europa: 
Reino Unido anunció este sábado que había registrado 708 muertes a causa de covid-19 en 24 horas hasta la tarde del viernes.
Alemania: 105,559 casos confirmados y 1943 muertos
Portugal: 12,442 casos confirmados y 6159 muertos
España:140,511 casos confirmados y 13897 muertes
Norte-América: 
Estados Unidos: 377,792 casos confirmados y 78269 muertes
Canadá: 17,032 casos confirmados  
Sudamérica
Venezuela: 165 casos confirmados y muertes 9
Chile: 5,116 casos confirmados
Brasil: 12,345 casos confirmados  
Colombia: 1,579 casos confirmados  
Asia:
China: 1,381,014 casos confirmados  
Japón: 3,906 casos confirmados  
Vietnam: 249 casos confirmados  
MEDIDAS DE SEGURIDAD
Lávese las manos frecuentemente
Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón.
¿Por qué? Lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón mata el virus si este está en sus manos.
Adopte medidas de higiene respiratoria. Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón. ¿Por qué? Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque.
Mantenga el distanciamiento social. Mantenga al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre. ¿Por qué? Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el COVID19 tose o estornuda, proyecta pequeñas gotas que contienen el virus. Si está demasiado cerca, puede inhalar el virus.
Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca. ¿Por qué? Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferir el virus de la superficie a sí mismo.
Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo.
Indique a su prestador de atención de salud si ha viajado a una zona de China en la que se haya notificado la presencia del COVID 19, o si ha tenido un contacto cercano con alguien que haya viajado desde China y tenga síntomas respiratorios. ¿Por qué? Siempre que tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, es importante que busque atención médica de inmediato, ya que dichos síntomas pueden deberse a una infección respiratoria o a otra afección grave. Los síntomas respiratorios con fiebre pueden tener diversas causas, y dependiendo de sus antecedentes de viajes y circunstancias personales, el COVID 19  podría ser una de ellas.
MANTÉNGASE INFORMADO
Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19. ¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre las medidas que la población de su zona debe adoptar para protegerse. 
MEDIDAS DE PROTECCIÓN EN ZONAS POSITIVAS. 
Siga las orientaciones expuestas arriba, y ademas:
Permanezca en casa si empieza a sentirse mal, aunque se trate de síntomas leves como cefalea y rinorrea leve, hasta que se recupere. ¿Por qué? Evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos permitirá que estos últimos funcionen con mayor eficacia y ayudará a protegerle a usted y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros.
Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave. Llame con antelación e informe a su dispensador de atención de salud sobre cualquier viaje que haya realizado recientemente o cualquier contacto que haya mantenido con viajeros. ¿Por qué? Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto ayudará también a prevenir la propagación del virus de la COVID-19 y otros virus.
CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS A GESTIONAR EL ESTRÉS DURANTE EL BROTE DE COVID-19
Los niños pueden responder al estrés de diversas formas, por ejemplo, mostrándose más dependientes, preocupados, enfadados o agitados, encerrándose en sí mismos o mojando la cama. Muéstrese comprensivo ante las reacciones de su hijo, escuche sus preocupaciones y ofrézcale más amor y atención.  Los niños necesitan el amor y la atención de los adultos en los momentos difíciles. Dedíqueles más tiempo y atención. Acuérdese de escuchar a sus hijos, hablarles con amabilidad y tranquilizarles. Cuando sea posible, organice momentos de juego y relajación con su hijo. En la medida de lo posible, trate de mantener a los niños cerca de sus padres y familia y evite separarlos de las personas que se encargan de su cuidado. En caso de separación (por ejemplo, por hospitalización), asegúrese de mantener el contacto frecuente (por ejemplo, a través del teléfono) y de ofrecer consuelo. Mantenga las rutinas y los horarios habituales en la medida de lo posible, o ayude a crear otros diferentes en el entorno nuevo, en particular actividades escolares y de aprendizaje, así como momentos para jugar de forma segura y relajarse. Explique lo que ha pasado y cuál es la situación actual y dé a los niños información clara sobre cómo pueden reducir los riesgos de contraer la enfermedad; utilice palabras que puedan entender en función de su edad. Facilite también información sobre situaciones hipotéticas (por ejemplo, un miembro de la familia y/o el niño empiezan a encontrarse mal y tienen que ir al hospital durante un tiempo para que los médicos puedan ayudarles a recuperarse).  
 OPINIÓN PERSONAL 
Si hubieran  logrado controlar el coronavirus en su estado de epidemia, el mundo entero no estaría en la situación en la que está actualmente, pero debido a la falta de preparación y subestimación de dicho virus, estamos en cuarentena y tomando precauciones hasta nuevo aviso.
¿CÓMO HA AFECTADO MI VIDA DIARIA? 
Como estoy acostumbrado a estar en casa la mayor parte del tiempo, ya que no tenemos carro y no podemos ir a donde queramos, no me ha afectado demasiado.  Positivamente:  puedo dormirme tarde, levantarme tarde, ver televisión cuanto quiera (lo mismo va con la computadora), tomarme mi tiempo en los trabajos porque tengo muchos trabajos por entregar virtualmente a la universidad.  Negativamente: no puedo salir de casa sin protección y no puedo ir al cine porque está cerrado debido a la cuarentena.


jueves, 9 de abril de 2020

Cuarentena por COVID 19



Por ser tema de actualidad mundial a partir del mes de marzo de 2020, voy a saltar los Spots correspondientes a los siguientes semestres que ha cursado en la universidad, para darle cabida a su vida diaria influenciada, por el tema del COVID 19 y la obligatoria cuarentena. 
Empezaron a llegar noticias desde China acerca del CORONAVIRUS. Los  habitantes de la ciudades de Acarigua y Araure del estado Portuguesa, donde vivimos Sebastián y yo, empezamos a seguir los acontecimientos a manera de corrillos en los centros públicos, entre ellos las panaderías. Fueron surgiendo los expertos que repetían como hacen los loros, aquellas informaciones y notas técnicas que aparecían en los medios sociales. Se hacían discusiones en base a la linea de reportaje que cada uno había leído sin llegar acuerdos. Las conversaciones quedaban pendientes hasta el siguiente día, donde cada persona interesada en el tema regresaba con un arsenal nuevo de información. Sin embargo la realidad era que nadie tenía una verdadera conciencia de la magnitud de lo que estaba sucediendo y de como nos podía afectar. Tímidamente voceros del gobierno fueron dando sus declaraciones y opiniones gubernamentales, pero no decían nada, que como dicen los entendidos, prendiera alarma en la población. En los centros de estudios, escuelas, Liceos, colegios privados y universidades de la zona, igualmente el personal docente los estudiantes hablaban de lo que pasaba en China, pero la vida escolar seguía su curso normal. 
En la medida en que empezaron a difundir las noticias de las muertes en la ciudad china Wuhan, y aparecían todas las medida de protección tanto en China como en Japón empezamos como a tomar un poco mas en serio lo peligroso de este virus. Dejamos de estrechar las manos y de darnos besos en la mejilla, y saludarnos de lejitos. Esporádicamente alguien portaba algún tipo de mascarilla en la calle, así como personal de las clínicas y los bancos. En el Banco de Venezuela, la agencia de Araure fue la primera en instaurar el uso de guantes por los oficinistas de atención al público en las cajas, pero cumplían la instrucción a medias. En las largas colas para retirar efectivo, uno veía una que otra persona llevar mascarilla, y creo que era por otra indicación, y no por prevención por el CORONAVIRUS.
Cuando comienzan a llegar las informaciones desde Italia,  España, Canadá y USA, y mas tarde Chile y Colombia, el gobierno nacional inicia los anuncios sobre la organización, para enfrentar las posibilidades de que nos lleguen personas al país, portadoras del virus. Colombia toma la iniciativa de cerrar las fronteras, lo cual molestó mucho al gobierno de Venezuela que elevó su voz de protesta, algo así como que los colombianos estaban exagerando. Empezaron a correr rumores que habían llegado personas de España y pasaron los débiles controles aeroportuarios, originando avisos por la radio, televisión y redes sociales para que esas personas se presentaran ante las autoridades sanitarias del país. La bola de nieve de la prevención se prendió en Venezuela y el presidente Maduro suspendió todas las actividades escolares. Como Sebastián  y mi persona no vemos los canales nacionales, perdimos la cadena presidencial y por lo tanto no nos enteramos de las medidas especiales. En el transporte público me enteré, y le comenté a Sebastián, que posiblemente no tendría clases por los problemas con el CORONAVIRUS. Seguimos con nuestra rutina diaria, llegar a la panadería Tropipan a desayunar y tomar café y a las ocho nos dirigimos a UNEARTE ya que él tenía varios trabajos que entregar ese día. Como siempre me quedé a verlo entrar, pero se quedó en la puerta y después de unos diez minutos emprendió el regreso para informarme que habían suspendido las clases y que avisarían el retorno a clases. Traté de encontrar en el rostro de Sebastián alguna expresión de alegría o incomodidad por no tener clases. Por lo menos felicidad no reflejaba, y estaba muy serio. Había trabajado bastante y no podría entregar las asignaciones. 
Dado que en los medios de comunicación se hablaba de cuarentena y también el presidente había hablado de suspensión laboral, nos fuimos a hacer las compras de aquellos artículos que yo sabía no se conseguían en la urbanización donde vivimos. Fuimos pasando por cada uno de los negocios y dispendios y adquiriendo productos perecederos y no perecederos. Él compró su ponquesito, en un negocio donde lo tiene consentido y ya es una constante su compra diaria. Todavía nadie portaba medidas de protección. Nosotros tampoco. Nos fuimos a casa y allí en el barrio, terminé de completar las compras. Calculé que algunos alimentos me durarían dos semanas y otros, lo no perecederos, mayor tiempo. Si se acentuaba la crisis y afectaba la línea de suministros podríamos soportar unos dos meses con lo que habíamos comprado, y estirando un poco hasta tres meses. Hablé con Sebastián sobre el significado de la cuarentena, lo que haríamos en ese período y las instrucciones adicionales sobre lo que el debía hacer en caso de que yo enfermara gravemente. El día 12 de marzo de 2020 iniciamos la cuarentena ordenada por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela. 
Al día siguiente le di instrucciones a Sebastián que actualizara su plan de trabajo que está archivado su Drive de Google y que continuara haciendo los trabajos pendientes. No le hice mucha presión sobre el horario y numero de horas que debía dedicar diariamente por la incertidumbre en cuanto al número de días que estaríamos sin poder salir. Durante este período de cuarentena se duerme a las once treinta de la noche y lo despierto a las 10 de la mañana. Se levanta, va al baño y luego cumple una breve rutina de caminata dentro de la casa, se toma uno vaso de agua y procede a continuar con la preparación del desayuno que yo ya generalmente le he adelantado. Mientras desayuna ve sus programas favoritos en la televisión, y alrededor de las doce, se organiza para hacer los trabajos. Algunos profesores, antes de decretarse la cuarentena, ya habían asignado trabajos para ser entregados en determinadas fechas. Estas tareas y trabajos los tiene siempre registrados en "trabajos pendientes" en un archivo Word en Drive. El profesor de dibujo III con el cual aun no se habían reunido, organizó un grupo por Whatsapp y envió el programa a cumplir durante el semestre,  y había actividades que se debían entregar antes del 30 de marzo. Él aplazó la ejecución de algunas otras tareas, para darle prioridad a dibujo III. Debía hacer tres dibujos, yendo en cada uno progresivamente, de lo real a lo abstracto, usando la técnica del grafito. Las muestras debía ser un animal, una planta y una cosa. El escogió a su mascota Oly; una planta que yo guardo de recuerdo de un trabajo que presentó en bachillerato; y un pote grande de plástico del talco borocanfor. Revisó la teoría recomendada por el profesor, realizó los trabajos, le hizo unas buenas fotos y las envió por el grupo de Whatsapp. Hoy 07 de abril aun el profesor no ha hecho ningún comentario, aunque los otros estudiantes no han enviado sus trabajos, siendo la fecha tope 30 de marzo.
Al terminar son dibujo III, se dedicó a los demás trabajos, uno de ellos, un trabajo teórico que debía enviar por e-mail, y dos dibujos, uno sobre el  Cubismo y el otro sobre el Fauvismo. siguiendo los fundamentos técnicos de los principales representantes de estas corrientes de la pintura.  Sobre las 3:30 PM almorzamos. El recoge todos sus materiales para colocar los platos, ya que su cuarto es integral, puede ver TV,  trabajar con la computadora, dibujar, pintar, y dormir Durante el almuerzo ve vídeos o alguna de sus series favoritas. Sobre la cinco mientras saborea un café, continua sus trabajos personales. Dibujos de los Comics, que es su pasión. A las siete de la noche a mas tardar las 8 PM, inicia sus caminatas dentro de la casa. Camina ida y vuelta y pega saltos ocasionales en el recorrido, que pienso, va a golpear el techo. Esta rutina dura una hora y lo hace con el celular en la mano, escuchando música a través de los audífonos. Descansa una media hora y luego se sienta al teclado a practicar piano, práctica que conforme lo he citado, lo hace por obligación, aunque se concentra a cumplir la ejecución según las partituras. Pasa luego al bañarse, se viste y continua sus trabajos. Los interrumpe cuando le llevo una sencilla cena. Continua nuevamente hasta las 11:30 PM cuando le digo que es hora de dormir, porque si no lo hago, no se hasta que hora se quedaría despierto.
He descrito las actividades que ha cumplido Sebastian en esta cuarentena. No ha tenido tiempo de aburrirse, en parte porque ha tenido trabajos que realizar y en parte porque  por su condición especial Síndrome de Asperger, a él le gusta estar en la casa, y siempre tiene algo que hacer.
El ha estado pendiente de los aspectos generales de prevención, al extremo que cuando salgo a la calle, el me dice que me cuide mucho, y al regresar me recuerda quitarme los zapatos en la puerta y luego se mete a su cuarto para que yo pase a la parte de atrás a cumplir el protocolo de prevención. Le conminé hacer una revisión sobre la Pandemia para lo cual debía seguir una guía que le entregué. Repentinamente empezó a reírse a carcajadas. Yo estoy acostumbrado a oírlo, pero esta vez salió y me invitó a ver lo que había encontrado: le causó sensación los Doodles de Google sobre los errores en la web sobre el CORONAVIRUS. En el siguiente Post aparece su investigación sobre COVID 19 a la cual le dio mucha importancia. 

jueves, 2 de abril de 2020

Trayecto inicial UNEARTE



En UNEARTE le habían dado instrucciones para obtener el horario de clases. Por una parte la página es muy amigable y por la otras el es muy rápido en familiarizarse con las páginas de su interés. Imprimió su horario y estábamos listos para el inicio de clases, incluidas las herramientas de trabajo. La primera semana de Septiembre del 2018 fue el inicio de clases. Le había estado hablando en los días anteriores que de acuerdo a su horario el debía averiguar en cual salón recibiría cada asignatura, que cuando terminara la clase debería saber donde sería la siguiente, y que debía asegurarse ya que habían  distintos profesores dictando la misma asignatura a la misma hora. Por lo menos era lo que recordaba de mi experiencia universitaria. Todo era nuevo para él como para cualquier estudiante de que recién ingresa a la universidad, pero yo pensaba que dada su condición especial podría tener algunas dificultades inicialmente. Lo  dejé en la puerta de la universidad y me fui a cumplir mis responsabilidades. Al terminar la jornada de ese primer día me llamó para que fuera a buscarlo. Llegué hasta la puerta de entrada y no lo veía, así que conversé con los vigilantes, quienes muy amablemente lo ubicaron. Desde ese primer día el personal de la universidad se fue dando cuenta de las características especiales de Sebastián y también, que yo todos los días llegaba hasta la puerta a dejarlo y buscarlo. Bueno ellos se encariñaron con Sebastián y estaban pendientes de avisarle que yo había llegado. Un día Sebastián no salió a la hora convenida y conversé con los vigilantes quienes me dijeron que a lo mejor ya se había ido, y yo les comenté que Sebastián no saldría del recinto universitario a menos que me viera afuera, que con seguridad estaba adentro y que esperaría. Uno de los vigilantes aceptó lo que yo le había dicho y fue por los ambientes hasta que lo encontró y regresó con la información que Sebastián estaba en una reunión especial. De allí en adelante los vigilantes han sido mis aliados y están pendientes de él, hasta el punto que aun en el tercer semestre (ya lleva cuatro), yo lo espero en algún sitio y el sale para irse,  entonces le preguntan que para dónde va y dónde estoy yo. ´Él les contesta amablemente. 
Volviendo al primer día de clases, al salir me dijo que todo había estado bien y que la mayoría de los profesores lo que habían hecho era familiarizarse con los estudiantes, que les pedían presentarse a cada uno, por lo que él había dado su nombre y dirección, así como un poquito acerca del porqué había seleccionado esa carrera, pero que no había dicho mucho, como otros estudiantes que habían hablado mucho cosas mas. (Él no tiene a la mano en su mente, la información de su historia).
A partir del primer día sus compañeros de clases lo comenzaron a llamar "el autista". Cuando llegaban los profesores por primera vez, y les llamaba la atención la forma de expresarse, sus compañeros le explicaban que el era autista, y Sebastián me hacía conocer esos comentarios. Sin embargo, me dijo, ninguno de sus compañeros lo hacía en algún tono de burla o desprecio. Siempre con el mayor respeto y el tiempo les fue enseñando que él estaba preparado para superar el reto que significaba el trayecto inicial UNEARTE.
Señalé anteriormente sobre una reunión especial que sostuvo Sebastián y por la cual tardó en salir de la universidad. Según me explicó él en esa reunión hablaron varios aspectos del ambiente disciplinario UNEARTE. Eso dejaba me dejaba ver que allí habría mucha disciplina y control, no obstante ser una universidad pública y ademas ser una institución dirigida a las artes y consolidar artistas. Sabemos en general que los artistas están generalmente en oposición con el sistema, y sus obras con criticas con lo establecido, ademas que es un medio muy penetrado por consumo de alcohol y otras sustancias dañinas. Eso me tranquilizaba, porque aunque Sebastián no recibe nada a nadie, no fuma ni bebe bebidas alcohólicas, y las drogas solo las conoce por las películas, no descartaba que por su edad, estar en un ambiente diferente, pero aun muy ingenuo, pudiera ser manipulado por algún compañero que estuviere en otros pasos.
Por otra parte, tocaron el tema de los almuerzos. La universidad iba a regalar almuerzos a los estudiantes. Contrataron un proveedor y había que comprar una vianda de un modelo especificado, porque se requería uniformidad en el recipiente para que todos recibieran igual cantidad de comida. Normalmente al medio día cuando salía de clases, almorzábamos, lo que yo había preparado en la casa, sentados en la plaza Paéz que está frente a la universidad, ya que debía incorporarse a clases a la 1:30 PM,  pero me dijo que quería almorzar en la universidad.  Mi amiga la profesora Iraima me consiguió el recipiente y él rápidamente aprendió la rutina de anotarse a llegar por la mañana y luego hacer la cola para almorzar. Los cubiertos y el jugo natural congelado lo traía de la casa. Le gustó la comida y también almorzar en la universidad. Todo un universitario independiente.
Muy rápidamente se adaptó a la rutina de la universidad y a buscar los ambientes donde dictaban las diversas asignaturas. Al salir de la universidad le hacía las preguntas de siempre; sí había anotado todo, si había pedido los números de teléfonos de algunos de sus compañeros, y si había escrito bien su correo cuando lo habían solicitado, esto último porque pasó de tener una bella caligrafía de preescolar y primaria, a una caligrafía irregular. A todas las preguntas me respondía que si. Sin embargo se encendieron las alarmas cuando no llegaba un correo con una asignación, Así que le dije le escribiera al profesor comentándole la situación. Es el caso que era un estudiante el encargado de reenviar la asignación y me imaginé que Sebastián había escrito su correo en forma deficiente. Lo logró solucionar y de ahí en adelante se ha cuidado mucho a la hora de escribir su correo.
En una materia relacionada con el proyecto revolucionario de Venezuela, el profesor Morillo pidió que se organizaran en grupos para que hicieran una representación teatral de la obra. El tema era una canción del canta-autor venezolano de orientación comunista Ali Primera, titulada Bolívar bolivariano. Nadie eligió a Sebastián y el profesor le dijo a él que prepara un monólogo. Así que paralelamente con el trabajo de las demás materias que él hacía, empecé ayudarlo con el monólogo. Primero le dije que había que hacer un guión para adaptar la canción al teatro. Lo fuimos construyendo hasta que estuvimos de acuerdo que así estaba bien, manteniendo la letra y el mensaje de la canción. El paso siguiente era memorizarlo para luego ensayar la dramatización.  Como he relatado en Posts anteriores, Sebastián había hecho teatro y había representado su propia obra mediante un monólogo. Tomé la dirección de la obra y en tres ensayos la presentación estaba lista, solo tuve que "pulir un poquito el metal". El día que le correspondió a Sebastián yo me imagine que habrían muchas expectativas. Por una parte, sus compañeros que no lo habían tomado en cuenta por su condición "autista"; por la otra, el profesor le había dado la oportunidad de defenderse solo, dada la circunstancia anterior. Cuando salieron de la universidad Sebastián me dijo, que lo habían aplaudido mucho después de su presentación. Fue muy bueno para él, aunque ya estaba acostumbrado a los aplausos y presentaciones públicas. Estaba feliz. 
A partir de ese día, sus compañeros cambiaron de actitud y comenzaron a entender que la conducta, comportamiento y socialización de Sebastián se debían a su condición especial pero que era buen compañero, y muy inteligente. Uno que otro trabajo lo hizo alternado con equipos que lo incluyeron, aunque no pocas veces debió tomar el liderazgo, debido a la tendencia de los jóvenes de dejar todo para última hora. También como soy uno de los pocos padres que llevan y buscan a sus hijos, sus compañeros del trayecto inicial, empezaron a saludarme y nació un respeto mutuo. 
Su buen rendimiento lo logró en base defensa de contenidos, en las cuales usó todas las técnicas aprendidas durante el bachillerato y la ayuda del videobeam, esto le llevó a obtener las mejores calificaciones en todas las materias del trayecto inicial con lo cual se ganó el cariño y el respeto del ambiente universitario, incluidos los vigilantes que están muy pendientes de él. 

sábado, 28 de marzo de 2020

Inscripción en UNEARTE 2018 (Escrito el 28.03.2020)

Conforme señale en el Post elección de su carrera, encontramos que contábamos con una universidad justamente adecuada a los requerimientos de la carrera que había elegido Sebastián. Se denomina UNEARTE  y como sugiere sus siglas es la universidad de las artes. Fue creada, según me informaron, en el 2008 por el Presidente Chávez, dirigida aglutinar a toda una población de artistas que no tenían donde hacerse de un título universitario en su área y que debían estudiar carreras relacionadas. El núcleo de Acarigua-Araure fue abierto en el 2014.
Durante el mes de mayo del 2017 empezamos a consultar cuales eran los requisitos, así que logré una entrevista con el jefe del departamento de control de estudios, quien me dijo que tenía que conseguir : una carta de postulación de alguna institución donde el hubiese hecho cursos del área en que quería ingresar a la universidad; los resultados de la OPSU, institución nacional que asigna a los bachilleres a las universidades; ademas, otros documentos formales que debían presentarse.
Nos repartimos con la madre la búsqueda de las postulaciones. El problema era que Sebastián no había hecho ningún estudio formal en artes plásticas. La fundación Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil Juan José Landaeta, de la ciudad, le dio una constancia de estudios de música y de Fagot del 2012 al 2015; La casa de la cultura Carlos Gauna de las ciudades gemelas, emitió una constancia por participar en las agrupaciones de teatro y danza desde el 2010 al 2017. Estas constancias no nos ayudaban para artes plásticas. Así que me dirigí al Museo de Arte de Acarigua Araure dado que el había participado en varias cátedras inclusive un poco de dibujo y pintura. El primer párrafo de la constancia se parecía a las dos primeras que ya cité, destacando la participación de Sebastián en música, teatro y danza. Sin embargo el segundo párrafo estuvo bien explícito y dice textualmente "A partir del este año 2017 se ha orientado mas hacia el dibujo y la pintura, teniendo como temas favoritos su expresión personal de personajes de los cómics, actividad está que ha profundizado en forma autodidacta". El siguiente párrafo fue determinante, "dado lo expuesto anteriormente esta institución de arte y cultura del Estado Portuguesa, POSTULA  a Sebastián Orduz, ante UNEARTE, para que allí curse una carrera y se forme como artista plástico, no obstante que se trata de un joven con Condición Especial Asperger, no tiene limitaciones para el aprendizaje". Lo conocían bien.
Empezamos a respirar y Sebastián se puso muy contento porque todo indicaba que estudiaría en UNEARTE, solo faltaba que la página de la OPSU permitiera elegir la carrera. Mi amigo,el director del Colegio Mariscal donde Sebastián estudiaba me dijo que cuando abriera la pagina, Sebastián debía elegir tres carreras de ese núcleo de la universidad, de forma tal que esto le garantizaba quedar allí. Así lo hizo y colocó como primara opción el PNF artes plásticas, luego PNF música y de ultimo PNF teatro. Después no nos quedó mas nada que esperar los resultados Fueron varias semanas de larga espera e incertidumbre, obviamente de mi parte, porque a Sebastián no se le apreciaba ninguna preocupación y él empezó con los ligeros preparativos para la graduación, así como también a disfrutar desde junio sus vacaciones escolares, bien merecidas por cierto, ya que quinto año había sido muy fuerte, es especial el ultimo trimestre, en el cual los profesores de las materias científicas elevaron al máximo sus exigencias. Casi finalizando el mes de julio apareció en OPSU que había sido asignado a UNEARTE PORTUGUESA y a la carrera Artes Plásticas. Se emocionó muchísimo como pocas veces lo he visto hacerlo. Empecé a pensar que lo del arte en él, era realmente en serio.
Le ayudé a organizar la carpeta chequeando la lista de los recaudos que nos habían entregado en la universidad. Paralelamente Sebastián asistía un curso intensivo de dibujo y pintura en el Museo de Arte de la ciudad, por supuesto en la escuela de actividades complementarias de la profesora Iraima. Lo dictaba Heidy que también cursaba estudios en UNEARTE en el PNF de Danza, ademas de ser una líder estudiantil. A Sebastián le gustaba ir a clases con ella, me imagino por ser joven y también bonita. Faltando unos días para formalizar la inscripción Heidy me dijo que había conversado con la directora del núcleo UNEARTE de Portuguesa y que el tema había sido sobre las postulaciones que debían tener los estudiantes. La directora le aclaró que los estudiantes recién egresados de bachillerato solo debían presentar la asignación de la OPSU. Así que todas las carreras que dimos para conseguir las postulaciones y constancias de estudios en los diversos centros de actividades complementarias, no eran necesarias. De todas formas guardamos todo ese material como parte del curriculum vitae de Sebastián, para alguna formalidad en el futuro.
El día de la inscripción Sebastián se veía emocionado, Sería una experiencia nueva y yo le había hablado que no podría ayudarlo ya que los estudiantes universitarios resolvían ellos mismos todo.  (Esto yo lo había aprendido de las palabras de Miguel Daniel, cuando intenté ayudarlo en la Universidad de Carabobo. A Rubén Daniel si que le tocó bien solo). Bueno, como había otros padres allí en la entrada de UNEARTE me quedé acompañarlo en la cola. Cuando faltaba poco para el turno de Sebastián, vi que una muchacha tenía una copia que nosotros no teníamos. Creo que era una planilla de la OPSU. Había que bajarla de página. Ya no nos daba tiempo porque le tocaba pasar. Le dije que si se la pedían saliera y iríamos algún centro con servicio de Internet para obtenerla. 
El entró y por supuesto me quedé afuera esperando junto con una madre que venía de una población lejana. La hija de ella salió y mandó a la mamá hacer unas copias, pensé que pronto saldría también Sebastián y tendríamos que correr. Transcurrió como cuarenta y cinco minutos y de repente se asomó junto con él una señora que asumí era profesora. Ella me llamó luego que mi hijo me señalara y me dijo que debía entrar a tener una entrevista con el jefe del departamento de bienestar estudiantil, profesor Bruno Castillo. Que cumpliera con esa formalidad que ya Sebastián estaba culminando el proceso de inscripción y solo le faltaba la fotografía digital para el expediente en el sistema UNEARTE.
La reunión con el profesor Bruno fue muy informal. Como yo había añadido a la carpeta de recaudos la calificación de condición especial Síndrome de Asperger, inmediatamente control de estudio pasó la información a departamento de Bienestar Estudiantil. El profesor indagó sobre la conducta y comportamiento de Sebastián, así como sus reacciones y en general su temperamento, y que sí por su condición ameritaba evaluaciones especiales. Por otra parte que necesitaban un informe médico donde se indicara si el joven era medicado. Le adelanté al profesor sobre las abstracciones de Sebastian, su dificultad para recordar instrucciones verbales muy largas y sus rutinas físicas, como el caminar para allá y para acá en trayectos muy cortos con pequeños saltos ocasionales, muy bien educado, además que no era medicado y de salud en general muy sano, finalmente de dije que le podían exigir como a cualquier otro estudiante ya que nunca había  presentado algún problema con exigencias bien habidas. Le prometí el informe médico, me despidió en forma muy cortés  y salí del edificio de la universidad a esperar que Sebastián terminara. 
Él salió por demás contento. Había cumplido ese proceso solo y todo le salió bien. Me dijo que la profesora que lo recibió lo atendió muy bien. Que cuando revisó la carpeta encontró que faltaba el recaudo que habíamos detectado afuera pero que la profesora había entrado en el sistema y lo resolvió. Fue ella quien me mandó a la entrevista. Menos mal que él siempre consigue con su timidez y humildad que las buenas personas lo ayuden. Yo me sentía contento y disipaba dudas sobre la universidad y su personal. Al medio día estaba inscrito y listo para iniciar las clases a finales del mes  agosto. Prácticamente salió del salón de clases de quinto año directo a estudiar artes plásticas en la universidad de las artes. 

martes, 17 de marzo de 2020

Desafiando el trafico y activando la banca




Acaba de cumplir Sebastián 19 de años, y antes de iniciar su historia universitaria, relataré algunos aspectos relevantes que han caracterizado su vida personal hasta la fecha. Ya he mencionado algunos relacionados con sus estudios y su infancia, pero considero importante mencionar algunos otros aspectos de su desenvolvimiento personal y la relación con el Síndrome Asperger. Su madre tuvo siempre más animosa de que se independizara y adquiera confianza en si mismo para actividades que iban siendo normales para otros niños de su edad. Lo mandaba a comprar en una bodega que quedaba al cruzar la avenida principal de la urbanización. No era una avenida de mucho tráfico pero los pocos vehículos que transitaban lo hacían a velocidades que había que tener mucho cuidado para pasar al otro lado. Él se tomaba todo el tiempo que fuera necesario para cruzar bajo la supervisión de la madre o de su hermana. Aun cuando el vehículo que se acercaba estuviese aún lejos, el prefería esperar a que el vehículo pasara y así se sentía seguro. Poco a poco fue aprendiendo. 
Por varias razones la mayor parte del tiempo en la calle lo ha pasado conmigo, y yo aprovechaba para irle enseñando las precauciones para cruzar las calles, sobre todo que debía estar pendiente de las entradas de los garajes de las casas o talleres, ya que los carros generalmente salen imprudentemente. Siempre dejábamos el carro estacionado lejos del colegio y nos íbamos caminado hasta la entrada, donde lo dejaba, y donde igualmente lo recogería. Al pasar de los años empezó a irse adelante mío y no pocas veces olvidaba detenerse en la salida de los edificios cercanos. Existía el agravante del sentido de la urgencia de los padres que se desesperaban por irse pronto y olvidaban las normas de transito en zona escolar. Así que repentinamente un vehículo arrancaba muy rápido desde los estacionamientos y había que estar muy pendiente para no ser atropellado. Él se fue retando así mismo y llegó un momento en que yo lo dejaba en una esquina y él se iba solo hasta la puerta del colegio, e igual al mediodía, se iba caminando hasta donde yo lo esperaba en el carro. Eso si, no tenía que cruzar calles, solo iba por la acera. Cuando terminaba el horario escolar los muchachos salían del colegio y se pasaban a la acera del frente, que había sombra y además vendedores ambulantes de helados, así como también una librería formal. Generalmente era muy difícil cruzar, los padres con sus carros no estaban pendientes de los escolares, los escolares debían estar pendientes de los carros y eludirlos aprovechando la parada mientras recogían a sus hijos. Sebastian optaba por quedarse allí hasta que yo lo iba a buscar. Un día que debía salir a la una treinta, terminó a las doce, y cuando llegue a buscarlo, estaba enfrente con los demás muchachos, me dijo que los amigos lo habían ayudado a cruzar. De esta forma aprendió a cruzar usando cortinas de sus otros compañeros. Hacerlo solo le costaba muchísimo. Con mucha inseguridad se detenía frente a los conductores y les señalaba detenerse y luego atravesaba corriendo.
Cuando vendí los carros, obligado por la situación económica, debíamos recorrer mayores trayectos, sobre todo, buscar la parada de los transportes, donde debíamos hacer la cola, y cuya lucha ya mencione en un Post anterior. Le fui enseñando la forma de cruzar en las esquinas, y a usar la cortina de otros caminantes, que generalmente eran muchos. Es importante destacar que el peatón, en las ciudades de Acarigua y Araure, y en general en toda Venezuela, no tiene protección. Debe sobrevivir al transito. Aquí no se respetan los semáforos. Uno no puede confiarse en que le corresponde pasar, ya que en cualquier momento un vehículo arranca, y los peatones son prácticamente arrollados. Adicional a esta situación está el desorden de los motorizados quienes se consideran con todos los derechos de circulación y vale lo mismo para ellos, la luz verde, amarilla o roja; que sean peatones jóvenes, adultos, o escolares; ellos pasan cuando quieren y como quieren. No tienen ningún respeto. Si para uno es un problema cruzar las calles, no es difícil imaginar la situación de muchos niños, adultos mayores y personas como Sebastián con grandes inseguridades. Por ello siempre he preferido protegerlo antes que correr el riesgo que lo atropellen. No obstante Sebastián se ha ido desafiando así mismo, y en ciertas zonas se adelanta y se la ingenia para cruzar. Recuerdo una vez que recorrió como quince cuadras adelante mío, me llevaba como una cuadra de ventaja, apenas lo veía cuando cruzaba. El se había aprendido el destino y lo hizo solo. En otra oportunidad mas reciente, íbamos hacia el centro de la ciudad y se adelantó mientras yo preguntaba los precios en algunos negocios que se encuentran por el camino. Cuando levante la vista lo vi que se me había adelantado casi dos cuadras. Iba muy rápido. Yo sabía que me esperaría en una panadería ya que la siguiente esquina normalmente es muy difícil de cruzar. Cuando llegué a la panadería no estaba allí, miré hacia atrás a ver si se había regresado pero tampoco estaba. Pasé a la acera de enfrente para tener un mayor alcance visual, y no lo veía por ninguna parte. Mire hacia la parada de los transportes como por descarte, sin embargo justo allí estaba Sebastián agitando los brazos para indicarme que ya estaba en el sitio. Había atravesado una de las esquinas del centro de la ciudad, que presentan mas afluencia de transito. Llegue hasta él y lo felicité por su logro, respondiendo simplemente, !ah fue fácil!
No obstante que él sigue su lucha frente al desordenado transito de la ciudad, busca seguridad colocando su mano en mi hombro para cruzar en las esquinas mas congestionadas. Pienso que llegará un momento en que logrará desenvolverse solo a mayor escala, ya que actualmente va y viene entre la universidad y "nuestro centro de operaciones", la panadería Tropipan. Debe cruzar cuatro calles por una misma acera, y ya lo hace muy bien. A veces lo dejo solo en la Panadería porque sus clases no comienzan aún, pero debe estar pendiente para no llegar tarde. Se queda contento allí porque es una zona wifi. Pone una alarma en su celular y también el personal de la panadería, que le tienen mucho cariño, se encargan de recordarle la hora de irse a clases.
Como vivimos lejos de nuestra zona de influencia, debo acompañarlo en los transportes hasta el destino, así fue siempre y lo sigue siendo hoy en día aun a sus diecinueve años. Al subir le digo que debe esta pendiente de donde debemos quedarnos, que es prácticamente el mismo sitio todos los días. Como es usual en él por su condición especial, durante el trayecto se escapa a su mundo, incluso balbucea palabras en Inglés, yo a propósito yo dejo pasar la parada, y repentinamente se da cuenta y empieza a indicarle al conductor en forma alarmada: !parada por favor! Cuando descendemos del vehículo yo le digo que tiene que mantenerse en este mundo en el corto trayecto, ya que pronto lo enviaré solo. Todavía no logra estar siempre pendiente.
Cuando abordamos la unidad de transporte público para regresar, siempre busca que nos sentemos en un lugar donde pueda dormir. Son solo veinte minutos de viaje, pero él se queda profundamente dormido, y debo despertarlo al llegara a la urbanización. Esta corta siesta le permite recuperar el sueño que no completó por la mañana debido a la salida tempranera. Esta siesta es un rito y lo hace simplemente para llegara a sus actividades "ocultas" con su celular. Si no logramos un puesto con comodidad para dormir, llega a casa y hace su siesta.
Cambiando de tema, relataré ahora algo que quizás no sea tan relevante, pero que muestra que todas aquellas actividades que impliquen una metodología, un paso a paso, son muy fáciles de aprender para él y repetirlo sin equivocarse. Es el caso que a apenas el banco Mercantil de la ciudad lo permitió, su mamá le abrió un cuenta de ahorro. El sabía que tenía una cuenta pero lo único que ocasionalmente hacía era una consulta por cajero automático. Lo hacía tan pocas veces que siempre habíamos de repetirlo como hacerlo, generalmente el mayor uso era para realizar la actualización de la clave por espiración de la misma.
Cuando cumplió los dieciocho años, fuimos a la oficina bancaria para actualizar la información y pasar a ser titular de su cuenta. Era la primera vez que estaba frente a un oficinista bancario. Aunque la analista que lo atendió era muy amable, debí asistirlo con alguna información que le solicitaban. Debimos ir dos veces, y en la segunda yo lo dejé que estuviera solo, aunque de vez en cuando me miraba como pidiendo aprobación pero yo hacía que no lo veía. Todo salió bien.
El tener esta cuenta adicional a las mías, nos alivió un poco la obtención de efectivo, que generalmente es escaso en nuestro país, y los bancos solo están autorizados a entregar limitadas cantidades por una sola operación diaria de retiro. Tanto la mamá como mi persona le transferimos fondos a la cuenta de él, en parte por el efectivo y en parte para que aprendiera a utilizar su tarjeta de débito. Como las cajeras del banco Mercantil de Araure conocían la condición de Sebastián, se nos hizo mas fácil iniciar las prácticas de retiro. Nos colocamos en la cola de personas con discapacidad y de tercera edad. Las primeras veces yo lo asistí  con la información que pide el formato para retiro, monto, firma, numero de cédula y huella, así como entregar la libreta y el formato una vez lleno. Para el monto el debía preguntar: cuánto están dando?. La cuarta vez lo dejé ir solo. Una persona estaba molesta porque Sebastián estaba en esa cola siendo Joven. Yo lo dejé que se desahogara y luego saqué el documento de calificación de condición especial y se lo mostré al señor, quien no sabía que yo era su padre. En el ínterin Sebastián tuvo dudas y empezó a llamarme y allí se le aclararon todas las dudas del amigo en la cola. Se vino hacia mi, con su voz muy grave y en alta voz preguntando algo, que para los demás ya resultaba lógico. Simultáneamente la cajera llamándolo porque había dejado el efectivo en la taquilla.
El paso adicional fue que aprendiera hacer depósitos. Como el banco da billetes que la sociedad ya no usa como circulante, hay que devolverlos al banco. La primera vez hasta yo estuve enredado. Por esa irrisoria cantidad de dinero, hay que cumplir unos protocolos bancarios tal si fuéramos a depositar millones, lo cual nadie hace hoy en ´día, y menos en efectivo. Depositó un par de veces pero siempre debo ayudarlo, mas por la deficiencia en la impresión del formato que por las técnicas del depósito.
El uso de su instrumento financiero tarjeta de débito dado lo amigable de estas operaciones por los puntos bancarios de los negocios, lo aprendió con suma facilidad. Lo asistí solo un par de veces, sobre todo a que debe estar pendiente del monto que le están cobrando, ya que en la mayoría de los puntos no dan el print de la operación y los que poseen equipos modernos con conexión celular, pocas veces te muestran el monto aprobado. Ya aprendió a verificar la información y le gusta hacer sus gastos personales. Un día la madre le transfirió dinero pero él debía hacer compras de víveres. Cuando le dije que había dinero allí en su cuenta y que debíamos salir hacer esas compras, me sorprendió cuando me disparó la siguiente afirmación: ¿hasta cuando yo voy a tener esas responsabilidades? Él había entendido que esa era su dinero para sus diversiones y no en cosas de la casa. Me reí y luego le hice las explicaciones, pero no las terminó de aceptar de muy buena gana. Por lo menos sé que cuando él acumule dinero por su profesión, va administrarlo muy bien.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Historia de loa cumpleaños (Marzo 2020)



(Foto recuerdo viaje a Puerto Ordaz del 2008)
Al igual que todos los padres, tratamos de hacer algo especial en cada cumpleaños. Para el primero hicimos nuestro mayor esfuerzo para comprar la torta y demás elementos usuales para el festejo, pero sin mayor ostentación, ya que los recursos no nos daban para mucho más como era nuestro deseo. En esa primera reunión estuvieron presentes la familia materna, algunos amigos y los padrinos del bautizo católico, muy amigos de la madre. Fue una reunión muy sencilla, disfrutada por los adultos, y no consciente para el niño. Este esquema se repitió para el segundo año, durante el cual Sebastián ya empezó a disfrutar, como cualquier niño de dos años. Preparamos el tercer cumpleaños con mayor  amplitud. Podría decir que era su primera fiesta. Asistieron los hijos de nuestros amigos y todo era alegría. Los padres hablando y consumiendo alguna variedades de los llamados "pasa palos", y los niños sus ansiados refrescos, cotufas y tequeños. El corrí corrí de los niños por el patio en la casa de la abuela materna, nos hacían estar felices a todos. Sebastián intentaba correr con los amiguitos pero no se veía tan ágil como los demás. En la esquina de la casa se encontró de frente con una niña que era, no solo mayor que él, sino ademas mas corpulenta, él iba lento pero ella iba corriendo y mirando hacia otro lado, y se llevó por delante a Sebastián quien se fue hacia atrás y se cayó totalmente, pegando su cabeza con una saliente del piso. Lo recogí e inmediatamente le puse hielo. El accidente le infundió temor y se mantuvo alejado del grupo, ademas su abuela materna le llamó la atención a los niños para que no corrieran tanto, bueno  reacciones normales en este tipo de incidentes familiares. Se cantó cumpleaños y quedo como recuerdo un ligero abultamiento del cuero cabelludo, sobre el cual, años mas tarde, se produjera una herida por otra caída, accidente descrito en otro Post.  
Sus siguientes cumpleaños se celebraron en forma muy sencilla, en parte por no contar con mayores recursos para mejores celebraciones, y en parte porque preferíamos  hacerlo con nuestro entorno intimo. Ya para alguno de esos cumpleaños empezaron asistir mi hijo Miguel Daniel con su esposa Marielys, y años mas tarde se incorporó su hija, mi nieta Marielisa. 
Cuando Sebastián cumplió ocho años, formaba parte de tres grupos de influencia, a saber: el del colegio, tareas dirigidas y la Orquesta sinfónica. Ese día fue muy especial ya que por la mañana le cantaron su cumpleaños y compartió una torta con sus compañeros del Colegio Mariscal; a las dos de la tarde le cantaron cumpleaños los amigos y compañeros de tareas dirigidas; a las 4:30 PM en la orquesta también hubo celebración, muy emocionante por cierto y ya descrita en el Post sistema de orquesta. Cabe señalar que para estos momentos especiales ya Sebastian mostraba sus signos inequívocos de su condición especial, sin embargo gracias a los maestros, como demás instructores y facilitadores nunca recibió por parte de sus compañeros, algún tipo de broma o rechazo, cuando mucho,si hubo alguna indiferencia.
Para celebrar los nueve años acordamos con la madre hacer un mayor esfuerzo y hacerle una buena fiesta. Tanto la madre como mi persona gozábamos de buenos ingresos y la directora de la institución de de tareas dirigidas Profesora Iraima, nos facilitó el uso del local, y ademas contratamos sus servicios para la parte de la logística del evento. Otros contratos incluyeron todo lo que estaba de moda para la celebración de un cumpleaños, incluido un "brinca brinca", payaso, sonido y "pasa palos" a granel. Se invitaron a todos los grupos relacionados con las actividades escolares de Sebastián. Asistieron niños y niñas del Colegio Gran Mariscal, de la orquesta y sus compañeros del grupo de tareas dirigidas. Sebastian disfrutó esta fiesta y sus amigos le llenaron una caja de regalos. La caja prevista fue insuficiente y llenamos también una bolsa grande. La fiesta había sido un verdadero éxito tanto por el disfrute que manifestó el cumpleañero como por la alegría de todos los invitados que comieron y bebieron refresco hasta no poder mas. Terminada la fiesta nos fuimos a casa y él iba emocionado con su carga de regalos, todos iban envueltos de forma que la mayoría no sabía su contenido. Al llegar a caso lanzo todos los juguetes al piso y empezó a romper el papel de regalo, miraba su contenido y los iba desechando hacia un lado, y colocaba en mucho orden los que se correspondían con juguetes, pero solo los juguetes que eran de su interés, como robots, transformables, y modelos de las películas del momento. Lo demás regalos, que los dejó tirados en el piso con indiferencia, estuvieron representados por linda ropa, artículos deportivos, y adornos infantiles para su cuarto, entre otros. Cuando se le preguntaba que le había parecido la fiesta, su respuesta era muy simple, que le había gustado, sin mostrar mayor emoción, quizás no como uno esperaba que lo hiciera, pero sabíamos que había sido muy feliz, y era lo mas importante.
La mayoría de los siguientes cumpleaños se celebraron en en forma muy sencilla. Generalmente en el colegio sus compañeros de clases le cantaban el "cumple años feliz", y luego si la economía lo permitía se le llevaba almorzar lo que el escogiera, generalmente McDonald, o en su defecto Arturo's. Luego por la noche nos reuníamos en casa de su madre los familiares mas allegados, en especial sus hermanos maternos y paternos. Casi siempre estuvo su abuela materna aportando un delicioso "quesillo".  La madre se esmeraba en preparar algunos especiales bocadillos, los cuales siempre fueron el plato fuerte de la reunión. Nunca faltó el tradicional refresco para acompañar la torta. Eran celebraciones de una o dos horas, y por supuesto que a Sebastián había que sacarlo de su cuarto para que compartiera con nosotros, ya que para él era mas importante sus juegos. A la hora de cantar el "cumpleaños feliz", se colocaba frente a la torta y se quedaba mirando la velita, hasta que debía soplar y apagarla.
Cuando cursaba tercer año decidimos que invitara a sus compañeros de clases para celebrarlo en la casa en el horario de cinco a ocho de la noche. Era un compromiso mayor y ademas teníamos la incertidumbre de cuantos asistirían. Pensábamos que unos diez o doce, y se hicieron compras y previsiones para esa cantidad de muchos. !Sorpresa! se apareció la mitad de la clase, veinte muchachos entre varones y hembras, así que estábamos desbordados con lo previsto, pero la alegría de que nuestro hijo tuviera esa capacidad de convocatoria nos motivó a comprar los adicionales de ingredientes y refrescos y a preparar los "pasa palos" suficientes para mantener el grupo contento. Mas nos tardábamos en servir que la comida desaparecer de los recipientes.  Sin embargo Sebastián no estaba muy contento, pretendía meter en su pequeño cuarto a todo el grupo para que vieran un programa en la televisión. No se si lo hacía porque quería compartir con ellos el programa o porque él no quería perdérselo. No lo dejamos y ademas el grupo tampoco se mostró muy interesado en la invitación, ya que esta era una de las pocas oportunidades que tenían de compartir como grupo, fuera del la institución educativa, Así que a Sebastián no le quedó mas remedio que sumarse al grupo, pero no participaba de las conversaciones y las burlas que se hacían los muchachos entre ellos. Sobre las ocho procedimos a cantar cumpleaños, un coro de mas o menos 28 personas, que se hizo oír. Justo finalizando esta actividad empezaron a llegar los padres a retirar a sus hijos. Fue realmente un bella reunión.
Cuando se aproximaba su cumpleaños dieciséis me dijo que quería celebrarlo nuevamente en la casa, junto a sus compañeros de clases. Hablé con la madre y dudamos un poco por el hecho que la situación económica ya nos estaba afectando, y ese gasto desbordaba nuestro presupuesto, aunado a que ya todo estaba muy costoso. Revisamos las finanzas tanto la madre como mi persona y acordamos complacerlo. Eso sí, debería ser un grupo mas pequeño que el año anterior. Es el caso que uno de sus compañeros me dijo que Sebastian había invitado a todo el salón. Sin embargo yo sabía que los profesores de física, química y matemáticas daban clases especiales en sus casas esa misma tarde, por lo tanto el grupo estaría dividido y no alcanzarían a ir muchos. Así se lo transmití a la madre y calculamos para unos doce o trece muchachos. Sin embargo los compañeros de Sebastián le tenían mucho cariño, y recordaban lo espléndido que habíamos sido el año anterior, que después de las clases particulares, atendieron el llamado y fueron a pasarlo bien con Sebastián y disfrutar ellos como grupo, desafiando que tenían pruebas fuertes al día siguiente. Sobra contar los detalles de los saltos que tuvimos que dar, para suministrar pasa palos y refrescos para esa alegre muchachada, veinte en total, en los que ya se apreciaba el cambio de niños a jóvenes. Sebastián se veía muy feliz y su participación se limitaba a estar con el grupo y posar para la posteridad, en las fotos que les tomaba. Culminamos con lo tradicional de este tipo de eventos. La reunión salió muy bonita.
Para celebrar los diecisiete años, ya las finanzas no daban para hacer algún gasto mayor. A Sebastián no la cayó bien cuando le dije que no podríamos celebrarlo con su grupo del colegio. No dijo nada, solo se agacho y se quedó mas silencioso que de costumbre, entró al colegio y no se despidió, y al mediodía cuando lo fui a buscar no mostraba mayor alegría y solo hablamos de las tareas. Lo llevé almorzar y por la noche su tradicional torta y un refresco. Disfrutamos con la poca familia que le quedaba en Venezuela. La crisis había llegado para impedirnos complacer a mi hijo en su cumpleaños, y dolía porque él no exigía mayores cosas, y estar con sus amigos un buen rato, aunque no participara mucho de los cuentos de ellos, eso le hacia feliz.
Cuando cumplió dieciocho años, ya él estaba en la universidad donde los grupos son muy heterogéneos y no tiene amigos cercanos. Ya mas adelante en otros Posts contaré su vida universitaria.  Su mamá ausente del país no pudo estar. Lo llevé a LlanoMall, allí almorzamos y luego entramos al cine. Tomamos un taxi de regreso.
En nuestro barrio como todos los barrios del país, estábamos saliendo de la grave crisis eléctrica, la cual tuvo como ventaja que por la noche salíamos a la calle a compartir los adultos y la muchachada a jugar. Nos hicimos mas amigos, y los muchachos la mayoría de diez a trece años, admiraban a Sebastián, aunque él no participaba de sus juegos. Por la noche me llamaron para decirme que habían hecho una torta y que le cantarían el feliz cumpleaños. Saque una mesita y allí colocamos la torta, y esos muchacho le cantaron a Sebastián con una emoción acogedora. La cara de alegría de él contrastaba con la sencilla respuesta a los abrazos que le dieron los niños para felicitarlo. Realmente fue una noche muy emocionante.
El dos de marzo del dos mil viente, cumplió sus diecinueve años. Mandé hacer una torta "marmoleada", compré refresco, y le pedí a mi vecina Karem que preparara las cotufas, para lo cual le suministré el maíz. Procedí a invitar a todos los niños y niñas del barrio que habían estado el año anterior en la torta de los diecisiete años. Los cité para las siete treinta de la noche. No sabía se podrían asistir todos ya que tenían tareas que hacer y algunas niñas ya ayudan a sus madres en las labores del hogar a esa hora. Arreglé una mesa muy bonita con la torta en el centro rodeada de bandejas con cotufas, galletas oreo en miniatura tipo fruti lupi, y zucaritas, estas dos obviamente de Kelogg, que la madre le había enviado desde USA. A las siete treinta estaban todos en la puerta. Pasaron y se sentaron en los muebles y aunque yo debí salir a buscar a mi vecina Karem, quien me ayudaría en la logística, ninguno tomó nada de la mesa. Salió Sebastián del cuarto y comenzó la reunión. Fuimos repartiendo en ronda los previsto. Las bandejas se iban vaciando, y se volvían a llenar, y empezaron regarse las cotufas, y la alegría de estos niños contagiaba el ambiente, y yo me decía que no se necesita mayores gastos para hacer felices a los niños. Cuando se agotaron los "pasa palos" procedimos a cantar cumpleaños y cuando terminamos de cantar Sebastián no apagó la velita,  mi vecina Karen le dijo que pidiera un deseo y luego la apagara. Se puso frente a la vela encendida, entró como en un trance o una meditación que duró como dos minutos, y luego sopló apagando la vela y el aplauso no se hizo esperar. Qué pensó?, que pidió? o que deseó?, solo lo sabe él. Los muchachos disfrutaron la torta y la pepsicola, y estaban tan felices que no se querían ir y debí decirles !niños la fiesta ha terminado! Fue una hermosa fiesta.

jueves, 5 de marzo de 2020

Marzo 05 2020

Usando los medios de transporteDesde que nació Sebastián siempre sus padres tuvimos carro propio. Como decimos los venezolanos el bebé dio "guerra" para dormirse por la madrugada. Mis hijos mayores fueron mas "decentes", respetaban el horario. Luego del tetero de las dos de la mañana no había forma de que se durmiera. Nos turnábamos con la madre para pasearlo en su cochesito, y cuando se dormía ya era hora del siguiente tetero y se despertaba nuevamente, fueron días de mucho trasnocho. Una noche se me ocurrió subirlo en el carro y darle una vuelta, y fue un descubrimiento mágico, el bebe se durmió inmediatamente. De ahí en adelante si el clima lo permitía Sebastián salía de madrugada de paseo. 
No se si es una conducta aprendida, pero mas se tardaba en subirse a un carro que en quedarse dormido, comportamiento que se mantiene aun hoy día.
Lo acostumbramos a que debía ir en el puesto de atrás, sin embargo ni mi carro ni el de su mamá tenían cinturón de seguridad, por eso, cuando ellos podían, alguno de sus hermanos o familiares lo cargaban. No obstante cuando salía conmigo a visitar a su hermano Miguel Daniel, iba solo en el puesto de atrás del carro y no pocas veces terminó el piso del carro cuando frenaba, pero nunca lloró, solo reía, siempre colocaba algo que le amortiguaba el "golpe".
Al mejorar la situación económica, pude comprar un carro moderno y por lo tanto lo "amarraba" en el puesto de adelante con el cinturón de seguridad y el se acostumbró a esa modalidad. Al crecer empezó a usar el cinturón de los puestos de atrás. Como la madre tenía una camioneta ranchera de las antiguas que yo le había regalado, ella debía transportarlo en el piso del asiento delantero o en el puesto de atrás sin ninguna medida de seguridad ya que el vehículo no disponía de los cinturones. Nunca ocurrió ningún incidente o por lo menos no me lo contaron. Pero él era feliz.
Cuando llegó a la edad escolar y de las actividades complementarias, alternábamos con la madre para llevarlo y buscarlo. Mi carro tenía aire acondicionado, la camioneta de la madre no. El se acostumbró a la situación pero cuando subía a mi carro lo primero que hacía era encender el aire acondicionado y luego el equipo de sonido. Entonces yo le decía que si el carro de su mamá no tenía el AC porqué el no podía viajar en mi carro sin encenderlo, y me respondía, "bueno el de mi mamá no tiene y este sí".
Llegó un momento que la camioneta de la madre era mas las veces que estaba accidentada que buena, y yo asumí la responsabilidad total de buscarlo y llevarlo a casa de la madre cuando correspondía y por supuesto a la mía, según lo acordado. Igual solución le dimos al transporte para las actividades complementarias, las cuales se fueron sucediendo en la medida que iba creciendo, iniciación al piano, danza, escuela de música, tareas dirigidas, teatro, etc, ya descritas en Posts anteriores.
Viajábamos con cierta frecuencia a la playa, y a reuniones familiares en la ciudad de Valencia. Anualmente íbamos a Caracas y dejábamos el carro en el hotel para desplazarnos en el Metro de Caracas, para visitar los sitios turísticos y culturales de la gran capital. También aprovechábamos para reunirnos con mi cuñado Rodolfo Zielinski y su familia, y Sebastián disfrutaba plenamente de esos viajes con las limitaciones que le daban su condición especial que paulatinamente se le iba manifestando. Cuando viajábamos los dos solos, dormía plácidamente y luego se despertaba y colocaba su música que tenía en un pendrive. Su hermana Dana le grabó como ciento cincuenta canciones, pero él solo oía alrededor de 8, y las colocaba una y otra vez durante todo el trayecto. Algunas veces lo obligaba a que dejara correr la secuencia de canciones, y lo hacía con pocas ganas. El y yo hicimos un viaje a Puerto Ordaz, Estado Bolívar, y usamos el avión como medio de trasporte. Era la primera vez en un avión, y como ha sido normal en él, iba callado mirando al exterior y ocasionalmente me mostraba algo que le llamaba la atención. En el regreso nocturno estuvo pendiente de las luces de los pueblos que sobrevolábamos. Disfruto del viaje en este medio de transporte. No se el comportamiento de Sebastián Daniel en los viajes Internacionales ya que estos los hizo con la madre y sus hermanos y no tengo mayor información.
Cuando se fue complicando la situación económica de Venezuela, su mamá comenzó a buscar soluciones fuera del país y por lo tanto asumí la responsabilidad total de la custodia de Sebastián. La madre le dejaba siempre un stock de víveres no perecederos y por supuesto yo atendía lo demás. Pero volviendo al tema del transporte, los ladrones entraron al garaje de mi casa y se llevaron muchas piezas de mi carro, las cuales costaban mucho reponerlas. Yo hice una proyección de lo que significaba el costo de tener carro, mantenerlo funcional, incluyendo los gastos por mantenimiento preventivo, y posibles robos, e hice un balance de carro propio contra transporte público ineficiente. Opté por usar el transporte público. Vendí el carro sin repararlo, tal como lo dejaron los maleantes. Fue un duro cambio para los dos. Debíamos levantarnos muy de madrugada preparar los desayunos para llevar, vestirnos y estar entre los primeros en la cola para tomar cualquier vehículo que brindara transporte. Si no madrugábamos, lo mas seguro era que llegáramos muy tarde, a nuestro destino. A veces era un auto, otras veces camionetas tipo pick up,  autobuses pequeños llamados busetas, así como camiones. De alguna manera íbamos desde la Urbanización Camburito, que queda fuera de la ciudad, hasta la avenida cinco de Diciembre, cerca del Colegio Gran Mariscal de Ayacucho. Llegábamos al colegio a las 6: 15 AM, y el vigilante, el Sr Domingo, ya había llegado y nos dejaba pasar, ya que la inseguridad en esa época era tan grande, que si nos quedábamos en la calle, era seguro que nos iban a atracar para quitarnos las cosas personales, incluido la ropa y los zapatos. Menos mal que nunca pasamos por esa mala experiencia. Aún así con estas grandes dificultades de transporte, nosotros estábamos mejor que otras barriadas, incluso la urbanización donde vivía la madre, por eso optamos que la mayor parte del tiempo se quedara conmigo.
Cuando terminaba su horario de clases, entre las 12 M y la 1:30 PM, lo  iba a buscar. Caminaba yo desde mi centro de operaciones laborales, hasta el colegio. De allí debíamos caminara hasta el centro de la ciudad para llegara a la parada y hacer la cola para tomar el transporte de regreso. Esta parte si fue muy dura y difícil. Allí se reunían usuarios no solo de nuestro barrio sino también de provenientes de otras barriadas que quedaban a lo largo de la ruta. Los carros oficiales, eran los "rapiditos", quienes tenían el derecho de hacer la ruta, y para abordarlos se respetaba el orden de llegada. Dada la alta demanda, aparecían otros proveedores, y allí afloraba lo irracional del ser humano, cuando tiene que luchar por su existencia y sobre vivencia. Había que subirse a esos transportes mediante la ley del más vivo, el mas ágil. No importaban los discapacitados, ancianos, o niños. Era prácticamente un asalto al vehículo y el "derecho" lo tenía el que atropellaba a mas personas para subirse. Sufrí mucho porque debía hacer que Sebastián tomara el transporte sin que le hicieran daño. Al mismo tiempo si yo lo empujaba para que se subiera, debía ingeniármelas para inmediatamente subirme también y no se quedara solo en el transporte. Una vez arriba ayudaba a otras personas para que pudieran abordar. Día tras día haciendo esto, nos acostumbramos a esa lucha, y llegó un momento en que Sebastián aprendió a estar pendiente y cuando llegaban los transportes especiales abordábamos muy rápido. Subía el primero y luego me recibía los peroles, para poder yo acceder.
Si ya era difícil tomar los transportes durante el verano, la situación se complicaba aun mas durante el invierno. Aun en plena lluvia había que subirse a los camiones, tanto de ida, como de vuelta. Había que soportar aquella penuria, y uno como padre no quiere eso para sus hijos, menos si este tiene una condición especial. Sin embargo esto no parecía inmutar a Sebastián. Una vez de regreso, subimos al camión y empezó a llover, la lluvia fue arreciando tanto que cuando llegamos a casa estábamos empapados, incluso el bolso con los libros y útiles de Sebastián. Estos se humedecieron pero no se dañaron. Menos mal que no nos resfriamos, hice cafecito antes del almuerzo y cortamos el frío. Yo diría que disfrutamos esa experiencia. La que si no disfrutamos fue la vez que nos toco subirnos a un camión cava. Apenas una puerta lateral abierta y no entraba suficiente aire. Eramos solo 15 o 20 personas porqué era muy difícil subirse. Empezamos a sudar y a ligar que por la lluvia no se le ocurriera a alguien cerrar la puerta. También llegamos a casa empapados, pero de sudor. Mas nunca tomamos ese medio de transporte.
Los fines de semana la situación del transporte se complicaba aun mas, porque los propietarios de las unidades no salían a trabajar. Sin embargo yo guardaba recursos para tomar un Taxi de regreso cuando íbamos al centro comercial, generalmente al cine. Empero el precio de ese servicio especial de taxi  se fue encareciendo tanto, que decidimos ir a la parada a esperar nuestro turno. Durante el dos mil diecinueve la situación del trasporte fue mejorando y si bien hicimos colas, la situación se hizo cada vez menos complicada, y surgieron complicaciones ocasionales. Una de ellas, nuestro país productor de petroleo, no tiene suficiente gasolina para surtir el mercado interno. Así que los propietarios de los vehículos deben invertir parte de su tiempo haciendo largas colas para surtir el combustible. El panorama es: pocos carros para transporte, el Autobús Yuton, que es el servicio publico oficial suministrado por el gobierno, son mas las veces que está accidentado que las que presta el servicio, y fallas en el suministro de combustible. Estamos en el 2020. Las conclusiones se las dejo al lector.